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Virginia, 19 años, Santa Fe - Argentina. Yo sé que hay un lugar donde todo esto que escribo va a quedar, pero es que simplemente nadie entiende que es mi alma la que dejo acá. Esto soy yo. Así, tal cual, sin miedo de ser y dejarse ver. Acá y sólo acá, se verá mi verdad.

lunes, 27 de septiembre de 2010

And another "I am Sam" moment

Lucy : I won't read the word!
Sam : I'm your father and I'm telling you to read the word. Cause I can tell you to because I'm your father.
Lucy : I'm stupid.
Sam : You are not stupid!
Lucy : Yes, I am.
Sam : No, you are not stupid 'cause you can read that word.
Lucy : I don't wanna read it if you can't.
Sam : No, because it makes me happy! It makes me happy hearing you read. Yeah, it makes me happy when you're reading




Cuánto lloré con esa...
Sam: Yeah, but I tried, I tried hard.
Rita: Try harder!
Sam: Yeah, but you don't know, you don't know!
Rita : I don't know WHAT?
Sam: Yeah, you don't know what is like when you try, and you try, and you try, and you try, and you don't ever get there! Because you were born perfect and I was born like this, and you're perfect!
Rita : Oh, is that right?
Sam : People like you don't know...
Rita : People like me?
Sam : People like you don't know what is like to get hurted. Because you don't have feelings. People like you don't feel anything!
Qué es lo que quiero, entonces.
Tal vez quiera remarla un poco más: intentarlo, continuar intentándolo y si lo logro, sería genial. Si no es así, sería genial también.
Algo me dice que encontré un trozo de lo que buscaba.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Cuando te canses de mediocridad, de mentiras, de falsedad, de vacío
podrías pegarme un llamadito

sábado, 25 de septiembre de 2010

:/

Y sacando el tema de la entrada anterior, ¿dónde están las palabras hoy en día? ¿Acaso nadie da la palabra? O bien la da y luego no cumple.
Yo ya no entiendo nada.
Las palabras son palabras, y no sirven si de ellas no va acompañado un acto. Si yo digo "sí", debo hacer sí. Si yo digo "hoy", tiene que ser hoy.
Y sigo sin entender. ¿Cómo es que nadie se hace cargo de lo que dice? Todos apuntan al otro.

Y volviendo al asunto de "dar la palabra", ¿por qué nadie cumple?
Yo sé, porque me ha pasado, que a veces no se sabe lo que puede pasar. Pero es sospechosamente extraño que todo el tiempo se cambien los planes, giren los planetas, nos vayamos a Japón. Eso pasa pocas veces... no es constante. Y si es constante, entonces no es culpa del "destino", de los planetas, de Japón. Si pasa que nunca podés concretar lo que planeas... entonces el problema es tuyo.

Y es jodido. Más si diste la palabra a alguien. Aunque no es jodido si le diste la palabra a alguien que no te importaba: no cambia nada.
¿Pero qué hay de la otra persona? Que alguien tenga fe en vos es sumamente alentador.
La persona apuesta, entrega, se predispone, según tu palabra.
Que digas "sí" involucra muchas cosas: que la persona diga "no" a otras personas, que organice su cabeza (porque hoy en día todos andamos locos), etc. Pero lo más importante, esa persona confía en tu "sí". Y vos lo dejás volar en la nada.
La confianza es algo tan preciado y difícil de lograr...

Ya no entiendo. Trato, pero no llego a entender.
Me molesta mucho la situación porque sí, yo confío.
Confío en absolutamente todo lo que me dicen, porque si yo digo "sí", es sí. Obviamente que no es excusa lo que digo: todos somos diferentes, y todos resolvemos nuestras cosas de manera diferente.
Pero... un poco de piedad a este corazón traicionado. Que no le hago mal a nadie, que apuesto a lo nuevo y confío desde el principio.
Media pila.

"Esas perras"

Palabras. Más y más palabras.
Sencillas y a la vez complicadas.
Extremas y a la vez simples palabras.
Que matan, cuando salen sin cuidado, como con el ánimo descontrolado.
Que mueren, cuando, por miedo, callamos.
Pero son sólo palabras.
¿De qué me sirve a mí tener tus millones de palabras
si utilizas una y me tiras a la zanja?
¿De qué me sirve a mí escuchar tus palabras,
si se que, luego del alba,
dejarás que se deshagan?

jueves, 23 de septiembre de 2010

Escuchamos "I'm yours" mientras él maneja. El viento me golpea tan fuerte que hasta se me vuelan los pensamientos: esos que hablan de su rostro tieso y preocupado. Ese rostro que altera mis sentidos.
Y pensar que yo no creía en esto. En esto que hoy es algo cotidiano. Esto que ocupa gran parte de mi mente y se ocupa de mantenerme respirando.
cómo sería...

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Pequeña señorita, que con tristeza sostienes la maleta,
Tus dedos no son los mismos, se han sumergido en tierra.
Tu cabello está aplastado, ha olvidado la locura de París,
Y tu sonrisa se ha gastado, sólo parece morir.

¡Ay, pequeña señorita que lloras desconsolada!
¿No recuerdas, acaso, que a ti no te importa nada?

Dile adiós al florero celeste de la mesa de la cocina
y olvida las cortinas que no lograban tapar el sol

Vete lentamente, que nadie te apura
pero vete de una vez.
No hay manera de que el reloj gire al revés.
Acostumbro recostarme en el sofá y dejar que el mundo desaparezca. Soy de ese tipo de gente que no acepta un no, que continúa cuando ya no hay nada por lo que seguir. Pero así soy, ¡y cuánto me alegro!
No me interesa buscar aquello que no llega, total yo sigo. Camino, lentamente, hacia donde me lleva el impulso, el deseo por descubrir lo que está escondido, pero conmigo siempre llevo lo que tengo.
No podría jamás dejarlo en casa. Vaya donde vaya, casa está en mi espalda. Vaya donde vaya, esto que hoy tengo, siempre estará. Y no tiene sentido negarlo: es que yo no necesito más de lo que ya tengo. No tengo todo lo que quiero pero, afortunadamente, amo todo lo que tengo.
¡Y qué lindo es notarlo!