Si una persona tiene sed, de nada va a servirle que le des una frutilla.
De la misma manera, si su cabeza y corazón le pertenecen a ella, No sirve de nada que vos le entregues lo que tenés.
Es lógica.
Porque, aparte, él tiene todo: el chocolate, la milanesa, el agua y la frutilla... Pero quiere ese pedazo de mierda. Es triste.
Pero si vos no estás dispuesta a darle algo de mierda, entonces alejate. No te encapriches.
Si sabés que es un capricho, dejá de envenenarte. Buscá lo bueno, dejalo que se derrita en la estupidez.
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