Un trago del mate que había empezado y comienzo a escribir. Estuve diciendo eso en mi mente durante varios minutos hasta que decidí que, lo que tenía para decir, era sumamente importante. Bueno, no sé si tan importante, pero... necesitaba sacarlo de mi interior. Escribir, crear, viajar, ¿Qué más necesitaba?
De repente, todo se volvió color miel a mi alrededor. Ese sentimiento de paz, de tranquilidad, de pura verdad y vida se apoderó de mí y sonreí. Hacía tanto que no lo hacía.
"Porque jamás había sentido algo igual... es una especie de complot, de conspiración entre ambos. Una realidad que sale de la que todos ven y que solamente nosotros dos vemos, que se disuelve, parece no existir cuando toco su piel porque siento que vuelo, que me alejo de él y estoy con alguien más. Alguien que es él pero que es aún más puro que su risa, que su pelo, que su manera de respirar en mi oreja. No existe realidad, si así podría explicarse mejor esto que siento hoy. Es extraño. Es una contradicción. Es mi negación acerca de que el amor exista y es su manera de no pensar en ello.
Soy yo sonriendo, diciendo "hey, soy feliz".
Es un mundo color miel. Es nuestro mundo."
Y respiro. Con mayor intensidad. Como si el aire hubiera sido retenido todo el tiempo que me llevó escribir el fragmento. Y respiro fuerte, con furia, con aires a realidad. A realidad real. Una realidad real donde estoy yo sentada sola en medio del sofá, escribiendo versos sin sentido e imaginando cómo sería la vida. Una realidad, real, donde admito, y me sonrojo al pensar, que me encantaría saber lo que es el amor.
Esto es la realidad. No existe miel acá.
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