Con mis manos hundo mi cabello detrás de mis orejas. Es tiempo de prestar atención, de calzarse los anteojos y tipear.
Por momentos creo caer, y me sostengo de la silla. Tiemblo con frío y con nervios, con el miedo de saber que lo que voy a ver me va a aniquilar y es así que el calor recorre mi garganta y comienza a picar y arder, y tiemblo más y mi garganta tiembla y las cuerdas se irritan y no me dejan ni balbucear tu nombre. Y leo aquello y me da tanta pena... Porque creo haberlo leído antes pero... ¿Por qué nunca le presté atención?... debería haberme dado cuenta antes...Antes de que las lágrimas pesaran en el lagrimal, antes de que las manos temblaran mientras tipeo y te pienso y te ausentas como cada momento, esté tu cuerpo o no.
Como escuché en una bella canción, "resulta extraño que aunque estés aquí, sienta que te has ido ya" y sí, claramente, es cierto. Y tus ojos que...
Suspiro con pesadez, ya respirar es difícil, porque la garganta arde y no hay miel. Te la llevaste, todo te llevaste, e imagino qué estarás haciendo y si pensarás en mí y sonrío porque sé que no.
Y el cosquilleo que retumba en mi cuello, y el despertar del pasado y de tu ausencia. Y el dolor de sentir que no vas a volver y que no me necesitás y que no vas a volver y a volver no vas...
Cierro todo para tratar de olvidar. Apago las luces y me recuesto a pensar...
Tan sólo quisiera despertarme un amanecer y sentir que estoy completa sin vos...
O...
Que vos también querés estar conmigo... y que ya en este invierno no necesitaré otro abrigo.
Uff, ¿dónde estarás? Pensar que pensé que me pensabas y que querías acá estar...
Pensar que soy capaz de dejar todo y no volver jamás...
Ruego a los cielos el olvido... Ruego a cualquiera que me escuche, que me ayude. Que te arranque de todo mi ser y que ya no vuelvas...
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