No lo soportaba, y ahora que acá lo escribo, revivo el destripar de mi estómago y la tormenta de mis ojos como si ahí estuviera, como si el fuera el fuego de la cocina, el agua de la pava que se calienta para un mate. Desearía que fuera fácil. Decirle "andate", decirle la verdad, decirle cuánto lo anhelé y cuánto se ausentó, cuánto lo esperé y cuánto no llegó. Tirarle el mate por la cabeza y repetirle que no vuelva. Que se quede con su sucio reino de traiciones y coronas de bronce y castillos de arena y colitas de puchos, y bolsitas de coca y fosforitos. Maldito desperdicio. Maldito ruido de la pava. Maldito el destripar.
Si fuera sencillo me alejaría... si fuera sencillo quitarte la copia de la llave, si fuera sencillo devolverte lo que me diste, si fuera sencillo retroceder el reloj, si fuera sencillo ya no soñarte. Maldito inconsciente, maldita el agua que hirvió, malditas mariposas en mi panza, maldito todo de vos.
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