Me encantaba ver su rostro cada mañana. Cada rayo de luz por la ventana iluminaba su cuerpo dormido y al igual se iluminaban mis ojos al saber que él continuaba conmigo. Su pelo negro desparramado en la almohada y sus brazos extendidos entre las sábanas eran tan cálidos y serenos que podía mirarlos todo un día y continuar. Es que su pielSu cuerpo
Su esencia y sus ojos
Todo era tan hermoso para mí.
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