Caían las gotas de lluvia sobre el tinglado verde que la muchacha de enfrente intentaba cerrar, puesto que la hora ya había pasado y de nada servía dejarlo abierto. De repente vino a mí la duda... ¿Para qué lo cerraba si de cualquier forma, esté abierto o cerrado, no molestaba? Y por el contrario, dejarlo abierto significaba darle un refugio a aquellos que venían tosiendo y estornudando y pocoveían por la maldita lluvia que llegó sin avisar.
Volví mi mirada a la habitación y ella dormía. Sonreí porque supuse que estaba viviendo un cuento dulce y angelical, como son los sueños cuando en la vida se sufre. Si pudiera le daría todo y más y si quisiera ella, sería yo quien estaría en su lugar, aguardando para salir, nerviosa y a la vez tranquila, adormecida y descansando poco, deseando que aquella que juró su amistad incondicional y de siemprevoyaestarcuandomenecesites se apareciera en la puerta todos y cada uno de los días que yo estuve ahí y me trajera ella un ramo de mis flores favoritas sonriéndome por verme despierta.
Sí, fue como una metáfora... cerraste el tinglado y acá llovía.
No, no me mires así si sabes que tengo razón. Yo te esperé días y noches, a que aparecieras y no aparecías. La puerta se abría y, esperanzada te veía pero no eras. Esperé tu llamado día y noche, preguntándome ¿Qué está pasando que no me busca? ¿Se acercó el fin del mundo y no me enteré? ¿Se prohibieron las llamadas, los teléfonos celulares, la correspondencia, el mail? Fueron días y noches y de vos nada. Días donde quise ir a tu casa y que me dieras contención, noches donde me hubiera gustado que me invites a dormir o a comer y me digas "estoy con vos en esto". Pero nada de eso pasó. Porque no estabas ni estás conmigo.
Sí, entiendo que no hayas tenido mucho tiempo pero seguramente tuviste dos minutos para escribir un mensaje de texto. Tampoco te pedí un capítulo entero de alguna novela, simplemente un holacómoestásteextrañomucho. Pero era obvio que no me extrañabas.
Sentí que no te importaba, que me dejabas tirada, vos que tanto te proclamas mi soporte, mi gran confidente, mi familia postiza. QUÉ GRAN MENTIRA. Sos igual a ella, que desapareció y no le importó y a una le da miedo pedirle que vuelva.
A veces creo que vos y las demás sólo me quieren y están para mí cuando yo tengo ganas de salir de noche y pago el taxi.
¿Que no diga eso? Hipócrita, ¡si es cierto! Ninguna nunca me buscó y la persona que vos tanto decís que me hace mal fue la que más se interesó, cuando en realidad deberías haber sido vos la persona que hiciera eso. Es re triste esta situación, porque esto me obliga a no estar para vos cuando me necesites. No, vos no digas pavadas, no sabés todo lo que viví... pensalo un segundo... vos sabés lo que significa para mí y pensar en perderla por un minuto me hizo querer salir corriendo y tirarme al río y que me lleve y que me hunda y que no me deje salir jamás de los jamases. ¿Cómo puede ser que él, el que me daña, sepa cuánto significa ella y esté ahí para mí todo el tiempo y a vos que me curás, (""curás"") ni se te ocurra buscarme y apoyarme?Por supuesto, pero yo no tengo que pedirte, esas cosas vos tenés que darme.
Porque sí, estoy enojada, ¿qué querés que haga? Me dejaste sola, solísima, yo buscándote y vos jugando a las escondidas.
No, basta, no quiero hablar. Desapareciste cuando más te necesité y ahora...