Y sacando el tema de la entrada anterior, ¿dónde están las palabras hoy en día? ¿Acaso nadie da la palabra? O bien la da y luego no cumple.
Yo ya no entiendo nada.
Las palabras son palabras, y no sirven si de ellas no va acompañado un acto. Si yo digo "sí", debo hacer sí. Si yo digo "hoy", tiene que ser hoy.
Y sigo sin entender. ¿Cómo es que nadie se hace cargo de lo que dice? Todos apuntan al otro.
Y volviendo al asunto de "dar la palabra", ¿por qué nadie cumple?
Yo sé, porque me ha pasado, que a veces no se sabe lo que puede pasar. Pero es sospechosamente extraño que todo el tiempo se cambien los planes, giren los planetas, nos vayamos a Japón. Eso pasa pocas veces... no es constante. Y si es constante, entonces no es culpa del "destino", de los planetas, de Japón. Si pasa que nunca podés concretar lo que planeas... entonces el problema es tuyo.
Y es jodido. Más si diste la palabra a alguien. Aunque no es jodido si le diste la palabra a alguien que no te importaba: no cambia nada.
¿Pero qué hay de la otra persona? Que alguien tenga fe en vos es sumamente alentador.
La persona apuesta, entrega, se predispone, según tu palabra.
Que digas "sí" involucra muchas cosas: que la persona diga "no" a otras personas, que organice su cabeza (porque hoy en día todos andamos locos), etc. Pero lo más importante, esa persona confía en tu "sí". Y vos lo dejás volar en la nada.
La confianza es algo tan preciado y difícil de lograr...
Ya no entiendo. Trato, pero no llego a entender.
Me molesta mucho la situación porque sí, yo confío.
Confío en absolutamente todo lo que me dicen, porque si yo digo "sí", es sí. Obviamente que no es excusa lo que digo: todos somos diferentes, y todos resolvemos nuestras cosas de manera diferente.
Pero... un poco de piedad a este corazón traicionado. Que no le hago mal a nadie, que apuesto a lo nuevo y confío desde el principio.
Media pila.
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